domingo, 15 de junio de 2008

ADELE

Aquí os cuelgo el vídeo del tema "Chasing pavements" de la inglesa de 19 añitos, Adele. La canción me parece bellísima. Su letra habla de la indecisión de la protagonista sobre si seguir con su novio o abandonarlo por un nuevo amor. Si buscar su lugar o seguir caminando por la aceras. Debo confesar que no sé inglés y que estas traducción a vuelapluma la he sacado de la red, pero es bastante aproximada. Pero lo que más me atrae de este tema es precisamente el video-clip. Para mí, uno de los más bellos de los últimos años, y debo decir que veo bastantes. Precioso el baile de los dos cuerpos accidentados en la acera, entre ellos y con las sombras de alrededor. Maravilloso el final con la dos camillas separándose. Si, ya sé, os he fastidiado la película contando el final, pero no he podido evitarlo. Y todo eso sin olvidar la maravillosa voz de la tal Adele. Poesía, música y cine en pequeño formato. Como las buenas esencias.


Adele - Chasing Pavements
by wonderful-life1989

sábado, 14 de junio de 2008

CARVER


Este poema lo escuché por primera vez en una película de Nanni Moretti titulada "La habitación del hijo", por cierto, una de las películas más sobrecogedoras y poéticas que he visto en mi vida, y que recomiendo fervorosamente. Si no era poco con las imágenes de la pantalla, en una de ellas el protagonista recita este poema que me encandiló. El paso del tiempo expresado a través de los dedos de los pies. Ya admiraba los cuentos de Carver, pero no conocía su poesía. Así que unos días después me compré los libros "Un sendero nuevo a la cascada", donde se encuentra el poema mencionado, y "Bajo una luz marina", ambos editados por Visor. Disfruté como un cosaco. Los poemas de Carver son fronterizos. De realistas, a veces se inclinan hacia la narrativa y parecen pequeños cuentos, pero como todo lo que escribe -y es lo que se debe pedir a la literatura y, sobre todo, a la poesía-, te sacuden violentamente, sacándote de la aparente calma en la que antes intencionadamente te sumieron. Compararía su poesía con los cuadros de Edward Hopper o de Antonio López. Narrativa y realista en el aspecto, pero pura lírica en el fondo. Calma chicha en la superficie. Fuerte marejada en el interior. Sobra decir que Raymond Carver es uno de mis autores de cabecera. Como Chejov, a quien Carver veneraba y, de hecho, homenajea en el libro "Bajo una luz marina", incluyendo entre los poemas fragmentos de sus relatos, a modo de pequeños poemas. Otra prueba de el "mestizaje" de los géneros literarios. Que lo disfrutéis


LOS DEDOS DE LOS PIES


Estos pies míos no me dan nada más que problemas. La planta, el arco, el tobillo: estoy diciendo que me duele caminar. Pero sobre todo son estos dedos los que más me preocupan. Estos “dedos terminales”, como también les dicen. ¡Cuán cierto! Pues para ellos ya no hay delicia en ser los primeros en tomar un baño caliente, o meterse en un calcetín de casimir. Casimires, medias, pantuflas, zapatos, vendas:todo es igual y la misma cosa para estos tontos dedos. Hasta se ven reventados y deprimidos, como si alguien los hubiera inflado llenándolos de Thorazine. Se quedan encorvados, aturdidos y mudos: cosas apagadas, inertes. ¿Qué diablos les pasa? ¿Qué clase de dedos son éstos que ya nada les importa?¿Son realmente mis dedos? ¿Ya se olvidaronde los viejos días, de cómo era estar vivo entonces? Siempre en primera fila, primeros en la pista de baile cuando empezaba la música. Primeros en plantarse.Véanlos. No. Mejor no. Nadie querría ver a estos haraganes. Sólo con dolor y dificultad pueden recordar otros tiempos, los buenos tiempos. Quizá lo que realmente quierenes cortar todo nexo con la vieja vida, empezar de nuevo, ser clandestinos, vivir solos en una hacienda de retiro en algún lado del Valle Yakima. Pero hubo un tiempo que solían tensarse con anticipación, simplementese se erizaban con placer a la mínima provocación, con la más pequeña cosa. El roce de un vestido de seda contra los dedos, por ejemplo. Una voz encantadora, un toque en la nuca, incluso una mirada al pasar. ¡Cualquier cosa! El sonido de los anzuelos desenrollándose, corsés desabrochándose, ropa cayendo en un fresco piso de dura madera.

lunes, 9 de junio de 2008

CABOS SUELTOS

(foto:Daniel Monzón)


EN EL ROMPEOLAS


El paseante se detiene
y sigue el vuelo de un avión.

Esta mañana se siente en forma
y nota la mente despejada.
Tiene esa impresión que le alcanza
con menos frecuencia de lo que desearía
de que cada cosa, física o no,
se encuentra en su sitio.
Es por eso quizá que le enternece
la imagen del diminuto artefacto,
salpicando de destellos intermitentes
el azul intenso del domingo.

Se dirige hacia el Este y, en unos minutos,
su fuselaje sobrevolará el mar.
Puede que a algún pasajero triste
que se debate entre secas olas
la figura del aparato en el agua
le parezca una burla del destino,
pero seguro que otros viajeros,
con la nariz pegada a la ventanilla,
miran hacia abajo y esperan
descubrir la belleza de su sombra.

Es cierto que mientras el avión avanza
alguien sucumbe en algún océano,
pero también que él es como un actor
al que después de cientos de papeles anodinos
otorgan una preciosa escena
que no puede desaprovechar.
Un hombre al que el azar ha situado
en el rompeolas de un momento
para que admire la tempestad
que tantas veces le arrastra.

Sólo es cuestión de tiempo
encontrarse al otro lado,
que un pequeño diente del engranaje se rompa
y la armonía se haga añicos.
Mas el hombre no piensa en ello;
mira al cielo y no lo piensa.
Ensimismado, sigue el curso del avión
y se deja llevar por la bonanza
antes de que llegue la lluvia
que emocionará a otro.

Con delicadeza,
como si temiera desviarlo de su rumbo,
coloca la yema de su índice debajo
y lo acompasa a su movimiento.

Es cierto que hoy, en algún lado,
alguien aborrece este cielo.

Tal y como les sucede a los niños
con el espejismo de la magia,
el paseante se conmueve con el truco
del avión sobre su dedo.

domingo, 8 de junio de 2008

DANIEL MONZÓN


Daniel Monzón es un diseñador valenciano, implicado en múltiples proyectos. Ha diseñado portadas de discos, libros y carteles que todos, a veces sin saberlo, hemos admirado por ahí. Además de todo esto, también es fotógrafo. Cuando casi nadie en Valencia trabajaba con Polaroids, él las usaba para sus trabajos. Y es proverbial su afición a las motos -que no al motociclismo-, en cuyo sector trabaja, siempre en el campo de la imagen. Entre otras cosas ha trabajado en el diseño de las portadas de discos de músicos valencianos como Fernando Garcín, y de la colección de poesía La línea de sombra. Yo, personalmente, he tenido el placer de que diseñara las portadas de varios libros míos.

Hace unos días me habló de un proyecto que había maquinado y en el que, sin saberlo, yo estaba implicado. Se trata de poner en fotos un viejo texto mío que tenía bastante olvidado y nunca se publicó, pero que él aún recordaba con cariño. Su idea no es reflejar en imágenes, al pie de la letRa, lo escrito, sino plasmar sus sensaciones, lo que le sugiere, de una manera libre y nada literal. La intención es que, cuando el proyecto esté terminado, se publique -tanto texto como imagen- en formato digital, ámbito que, cómo no, Daniel también maneja. Pero no adelantemos acontecimientos

La foto que publico es una de las primeras y, conforme el proyecto avance, os iré mostrando más. Como colofón, añado un poema de Daniel -también escribe-, prueba de que es una especie de artista del Renacimiento. Curiosamente, aunque esta escrito en los ochenta, hoy cobra bastante actualidad. Pertenece al cuadernillo Los caballeros llevan polaroids, que junto a Fernando Garcín, tuve el gusto de publicar en la colección que dirigíamos, La linea de sombra.



NIGERIA


Nigeria tiene 17 años.
Vale 5.000.
Al mediodía la TV dice que la vida no es grasienta.
Ellos no saben lo que pasa en las camas de Doña
Rosa.
Nigeria está radiante, todo el mundo lo dice.
Sólo un trabajo más y conseguirá a Juan.
"El suave oso de peluche que te habla por la noche".




sábado, 31 de mayo de 2008

ALGUNOS CORAZONES SOLITARIOS (3)

FORTUNA
Coincidieron en la carretera. Esperaban la buena suerte. Un conductor que se detuviese en la noche para llevarlos a cualquier sitio. Ella sacó su pitillera, el hombre encendió una cerilla, y al comprobar que no quedaba tabaco los dos soplaron a la llama. No pronunciaron sus nombres. Ninguna dirección. Ningún dato. Nada que al día siguiente les pudiera tentar a buscarse. Compartieron la habitación y los secretos que sólo se cuentan a los desconocidos, y se amaron con la fuerza que poseen los que no se volverán a ver nunca. Al alba repartieron el jabón que siempre se roba en los moteles, y se separaron en la carretera sin saber su próximo destino. Antes prendieron una cerilla y ambos soplaron sobre ella. Una temblorosa hebra de humo que ascendió entre sus bocas surgió cuando los alientos se cruzaron en la llama.

viernes, 30 de mayo de 2008

LAS MUSAS


Podría decir que estas dos chicas que aparecen conmigo en la foto son dos jóvenes que recogí de pequeñas. Podría añadir que una vendía cds falsificados de Camela en un semáforo y la otra pañuelos de papel usados, lo que aún es más grave. Podría matizar que las dos, después de orientar sus vidas, se reinsertaron a la sociedad, y hoy tienen amigos y familias respetables. Pero os mentiría. Más bien me recogieron ellas a mí cuando mi vida se tambaleaba en una biblioteca innombrable, donde vivía rodeado de chupatintas. Ellas son mis entrañables amigas Sonia y Carmen. Las mismas que aparecen, para quien no lo sepa y tenga el libro, en la dedicatoria inicial de mi poemario “Cromos”. LaS conocí en el trabajo y, aunque parezca mentira, somos amigos, lo que tiene doble mérito, teniendo en cuenta lo incompatible que resultan casi siempre las palabras trabajo y amistad. Aquí aparecemos en la Cafetería del la Ciudad de las Ciencias, después de que Carmen me arrancase la promesa de que las invitaría a comer cuando gane mi próximo premio literario. Yo le dije que sí. Pero ella no cayó en la cuenta de que soy escritor y, por tanto, muy mentiroso.

jueves, 29 de mayo de 2008

EL CANTANTE MUDO


Fernando Garcín acaba de publicar un libro titulado EL CANTANTE MUDO Si las casas son de alguien (Relatos y calcomanías), en la colección Noches de Alicia. La publicación, artesanal e impecable como siempre, corre a cargo de Jesús Zomeño, escritor y editor de Elche, que además ilustra con su bellos dibujos el libro. Como anécdota diré que Alicia es una de sus hijas. La otra, Helena, da nombre a la colección de poesía que dirige, Diarios de Helena.

Se me da mal opinar sobre libros, explicar por qué me gustan o no. Y no lo voy a hacer aquí. Por supuesto, este me encanta, pero no soy Sánchez Dragó para desmenuzar estilísticamente sus textos. Sólo diré que cuando lo he leído (son breves textos en prosa que terminan con unos pequeños poemas, a los que no se les puede definir mejor, calcomanías), he pensado en dos libros míticos que adoro como son Peter Pan o Alicia en el País de las Maravillas. Comparte con ellos, al menos a mí me lo parece, ese aroma poético que desprende la buena prosa y sobre todo, dos niveles de lectura. Como ellos, y esto no sé si lo habrá pensado el propio Fernando, puede ser leído por niños y por adultos. Cualquier niño con cierta sensibilidad disfrutará con las historias del Cantante Mudo, la bailarina Morfina y el raro Ismael. Cualquier adulto con dos dedos de frente se dará cuenta del peso que hay en cada uno de sus textos, que tienen un aroma de subversión. Hay libros que no podrían ser leídos por niños. Hay otros que no pueden ser leídos con los ojos de un adulto. Hay libros que pueden leer todos, aunque cada uno lo haga en distinto piso de la casa. Este es uno de ellos.

Quien quiera adquirirlo, no tiene más que entrar en el blog de Fernando Garcín, La segunda lluvia, cuyo link tienes ahí, a la izquierda, en el margen. Aquí os cuelgo un texto, con permiso de Fernando, y la portada con una de las ilustraciones de Jesús Zomeño.


EL PASO DE CEBRA

Iba el Cantante Mudo a cruzar la calle de regreso a casa siguiendo las líneas del paso de cebra, cuando entre la línea blanca número dos y la línea blanca número tres, se quedó parado en seco -aunque lloviera- pues en ese momento le vino una ligera voz a los labios, un sonido apenas perceptible, el ligero anticipo de una canción sin forma, etérea y no estérea; sucedió en ese mismo instante que el raro Ismael llegaba a toda velocidad a lomos de su motocicleta e hizo sonar su bocina cuando vio al Cantante Mudo en medio de la calzada mirando sus zapatos, y al ver que no conseguía que se apartara, y cuando ya estaba a unos metros de él, le gritó airado; el Cantante Mudo sintió una ráfaga de viento, humanidad, metal y humo que alaba la falda de su gabardina y los bajos de su pantalón, y una voz que gritaba "la próxima vez acierto" y un poco después gritaba "la curva, la curva..."; terminó el Cantante Mudo de cruzar la calle; apenas recordaba el hilo de voz que había emitido durante el paso de cebra -entre la raya número dos y la raya número tres- y se dijo que las canciones son motocicletas que pasan rozando gabardinas, al tiempo que buscaba con las manos en unos bolsillos y otros de su gabardina las llaves de casa -qué hermoso es llegar a casa cuando se tiene casa-... Aquella noche el Cantante Mudo cenó solo; la bailarina morfina dejó una nota clavada con una chincheta en el sombrero hongo que el Cantante Mudo usaba para bailar swing, la nota decía "volveré tarde, más tarde aún si tú llegas pronto". En cuanto al raro Ismael no le visitó aquella noche. Dicen que de madrugada dejó de llover. Pero él no podía recordar que el sonido de la lluvia se detuviera. Era como intentar recordar el sonido detenido de aquella canción de paso de cebra. Efectivamente, la bailarina morfina llegó tarde. Las gotitas de agua y canción en el suelo de la casa ya se habían secado...