domingo, 19 de septiembre de 2010
JOSE ANTONIO LABORDETA (IN MEMORIAM)
sábado, 18 de septiembre de 2010
DARWIN
DARWIN
La luz de la noche se cuela por la persiana y dibuja su cuerpo a rayas horizontales. Me acerco a ella y la acaricio como si fuera un animal sagrado, y los dos sabemos que muy pronto cabalgaré sobre su escote. En el fondo, siempre he creído que las cebras son mujeres desnudas que, detenidas frente a una persiana, lograron sobrevivir al final de un sueño. Quieta ante la luz de la noche parece un científico que experimenta con su propio cuerpo, para demostrar que las teorías de la evolución están totalmente equivocadas.
LA CIUDAD SIN MAR (1988)
lunes, 6 de septiembre de 2010
EL AMOR
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Arden los Urales, se han perdido cientos de árboles, y la gente abandona los pueblos ante el avance de las llamas. Mas el joven astronauta ruso, tocado por el amor y la poesía, por la belleza azulada del planeta que ve a través del cristal de la escotilla, prefiere pensar que ese punto dorado allá abajo es su amada, que a la hora convenida, tal y como acordaron, en un gesto vano y hermoso ha encendido su mechero.
FEOS. Relatos (2009) Editorial Denes
jueves, 12 de agosto de 2010
PARIS Y GAINSBOURG
martes, 27 de julio de 2010
LA CIUDAD SIN MAR
Dejaste caer tu ropa al suelo como si el suelo fuera la civilización que te aniquila. Como si la civilización que te aniquila fuera una enorme boa constrictor y tú, fuerte en el silencio del cuarto, una encantadora de serpientes inmune a la presión de sus anillos. Hundiste tranquila la cabeza en la almohada, y ya no importó que la habitación que te acogía con las cortinas cerradas a la tarde estuviera rodeada de autopistas. Cómo te envidiaron las paredes porque tendida en el frescor de las sábanas, jugando a dibujar con las manos sombras chinescas en el techo, olvidaste, bajo tu ropa, el olor a muerto que tienen las flores de Wall Street.
La ciudad sin mar (1988)
jueves, 22 de julio de 2010
MI TORTUGA Y YO
martes, 6 de julio de 2010
GOTAS DE AGUA
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Sales de la ducha y pareces una princesa. Una gota resbala de tu cuello a tu vientre. De tu vientre hacia tu pubis. Aplasto contra mis labios la gota de agua y veo la imagen de un hombre africano sediento que bebe con ansiedad la última gota de su vasija. A partir de hoy no diré nunca que dos gotas de agua son iguales.