martes, 14 de diciembre de 2010

CINE MUDO


CINE MUDO

Veo una antigua filmación casera y no puedo evitar la nostalgia. Mi larga melena olvidada y ese viejo rostro de juventud, que esconde joyas que distingo y de las que nadie más puede saber. Como quien aparta la vista de un cadáver pero no se resiste a mirar de reojo, acelero la película con la esperanza de encontrar la protección de la risa en las perdidas figuras que se mueven cómicas en la pantalla, convertidas por la técnica en personajes de Chaplin. Perplejo en el claro de un bosque que no he logrado ocultar con las ramas, esquivo como puedo el frío de ver cuánto se parecen esos fotogramas apresurados a la vida que vino después.

El sitio justo (Ed. Palabra Ibérica) Punta Umbría, 2009.

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